miércoles, 17 de febrero de 2016

DONDE TODO COBRA SENTIDO

    Cada vez son más los actos de culto externo o interno que organizan las Hermandades en Sevilla en los que si la imagen no se saca a la calle, se visita un lugar inédito, o se precisa de una banda para un traslado, el respaldo de la gente es minoritario. Así de sencillo.

    La delgada línea roja que separa la devoción de la idolatría en Sevilla es traspasada en la mayoría de las veces (a mi modo de ver) con cada acontecimiento extraordinario que sale de la manga de una junta de gobierno, donde el protagonismo es de la banda, las marchas que toque, las flores que lleve, etc...

    Y en cuaresma, de cada acto de culto externo que realiza una hermandad, casi todo cuanto veo es irreverencia hacia el propio culto que preside la imagen. El público no respeta las formas, el recogimiento y la intimidad tan necesarios y se presupone que obligatorios en estos actos. En la educación está la carencia.

    Es el Vía Crucis que realiza la Hermandad de Santa Marta tras su Quinario, en Cuaresma, una de esas excepciones. Recogimiento, oración y respeto. Todo cuanto se espera y se necesita en un acto así. Todo cobra sentido en San Andrés.

    Llevo acudiendo varios años, y espero poder seguir haciéndolo. Desde el punto de vista del recogimiento y la intimidad que me transmite, y desde el punto de vista fotográfico, por la hermosa sencillez con la que se realiza el rezo y el traslado de la imagen a su capilla.

    La luz cálida de los cirios crean una atmósfera tenebrista que para el tiempo entre esos muros. Todo allí es secundario excepto Él. 









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